domingo, 16 de mayo de 2010

LLueve y no: la noche (versión completa)




** imagen reflection at the shore. Sally Swatland.

Suspendidas en el manto de la noche una a una van apareciendo las joyas con las que se engalana la oscuridad. Hay una estola plateada sobre el collar de perlas que divide la silente bóveda y en círculo de brillantes que es orión, trenza como una fíbula su extremo. Un cometa errante se suicida en el horizonte de la mar que no es mar, sino el espejo de la azabache donde se mira el Urano.

Titila la candela que vigila en el porche y el viento se desmorona huraño sobre la cómoda. Los perros duermen ajenos a los astros y los hombres -que los observan - y en su mundo de sueños solo caben caricias.

Entonces se escapa un diamante que camina por la mejilla hasta el precipicio; luego se arroja para morir contra las baldosas donde el relente ha hecho su nido. Nadie lo sigue. Se ha ido solo y sin hacer ruido. Como el cometa, como las luces del barco pesquero que sale a faenar pero nunca regresa. Como esas cosas sin sentido que nos hacen naufragar- suspirar. Pasa la noche y se abriga con una manta vaporosa. Me voy. Quizá ya se ha ido y al soplar la candela para extinguir su fulgor, pienso en él: quizá nunca ha existido.


Ahora todo está oscuro y el aroma de la cera asciende a los cielos. La brisa acaricia con su mano las flores dormidas del jardín donde el césped recibe la esperada lluvia de la noche. El susurro de los aspersores hace que me relaje en el diván y el sueño llega con su barco. Ahí está: lo veo distante. Sumergido entre las nubes que surcan la oscuridad sin faro, viene a rescatarme. Su capitán tiende la mano, el temblor de los músculos libera las amarras y partimos. Él no está en él. ¿Quién? No importa, todo sucede sin darme cuenta; por estribor observo la luz de sueño de los perros. Sonrío. Quiero abordar su llama y quemarla con la mía, pero su rumbo es esquivo y se aleja contrario al mío. Hay una brecha en el azul del onírico y tengo miedo de ser absorbida por el embudo, su remolino se traga la nada que me rodea y la inexpresiva cara del capitán me dice que voy a despertarme. El regreso es amargo; mis manos estrechan el libro contra el pecho y lo observo: los dedos de papel acarician mis pezones negros- están alertas -y siento como muerde el frio mi piel desnuda. Miro hacia el costado donde ya no duermen los perros, al ver abiertos mis parpados, vienen a saludarme moviendo el rabo. Entonces mis ojos destilan otro diamante que recorre lento la pirámide que lleva a los besos: el amor ha resucitado.

Laüra Nin.

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8 comentarios:

  1. maravillosa historia, llena de misterio , de magia y de esa cosa que queda en el medio de la panza al leerla.

    te dejo un beso y un abrazo....siempre sorprendiendo.

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  2. en medio de la panza tenía mariposas danza que te danza
    Aullidos y besos con narutal emoción

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  3. ...te leo desde la distancia que tiene el silencio, y hoy atravieso el espeso muro que rodea mi corazón ausente y contraido, para expresarte mi más sincera felicitación, apasionante experiencia de expresión envolvente, y un acierto dejarla fluir a ella. Un abrazo sincero y afectuoso Lobo. (M.G.C.)

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  4. Cada uno lee a la mar dónde y cómo le place, por eso, siempre hay letras como algas que abrazan la arena -y su huella- de la playa.

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  5. Lobo. Después de un tiempo de ausencia regreso a tus estepas y vuelvo a maravillarme en tus narraciones tan llenas de magia y belleza.
    Un abrazo
    Cecy

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  6. gracias ser bioluminicente, pero aqui no corre el tiempo, por eso no hay ausentes cada uno llega cuando le parece.
    Aullidos y abrazos

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  7. Aunque no te estoy dejando comentarios como antes, te sigo leyendo y sigo siendo tu fan number one. Tus aullidos me gustan cada dia mas. Tengo tanto que aprender de ti...

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  8. el lobo sabe que lees en silencio Mary, pero no aprendas del aprendiz los maestros están ahí y son inmortales

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