
Imagen tomada de un vídeo de John Surman.
La antesala es la estancia de paso, la que nos comunica con la habitación más grande. La antesala no es la principal, sino el principio de todas las cosas. Así, en la antesala, sentimos con el anhelo de lo que ha de venir; pensamos siempre en esa otra cámara hacia la que nuestros pasos se orientan. Con la mirada perdida, imagianamos algo que puede no ser lo esperado. Hay quienes, si pudieran, saltarían de la entrada al salón evitando cualquiera de los pasos previos, yendo derechos a la esencia, o lo que ellos creen que esta ha de ser.
Pero si por un momento perdiesemos la vista y ciegos nos condujeran al recibidor, ¿no exploraríamos cada centímetro que nos separa de nuestro destino o sueño?
El pintor que prepara el lienzo con cuidado, imaginando en la nada de la tela, colores, texturas y formas, sin olvidarse de que en la base están los cimientos de la obra. Luego, pero antes de que los pinceles hablen o dibujen esa imagen encerrada en nuestro interior, en la antesala, se fraguará, sobre varias capas de imprimación, la mezcla exacta de color, porque no hay nubes blancas ni mares azules del todo. En cada pincelada se ha de aportar un tono hasta conformar los matices de un todo, ese que tan solo habrá de verse en la perspectiva distancia al final.
La antesala es como el camino de huellas que dejan los pescadores en la arena, antes de subirse en la barca que ha de llevarlos hasta la mar; es como la estela que dejan los barcos desde que salen del puerto y que luego es borrada por las olas en el azul.
La antesala es la piedra, es la estructura que esconden los altos edificios que se elevan hasta rayar el azul. La ante sala es un plano de nosotros mismos, un boceto de nuestro interior, el paso previo, la obertura que precede a la sinfonia, y en esencia, todas y cada una de las partes en las que esa sinfonía esboza un tema principal.
¿La antesala de la vida no es sí mismo la vida?
¿No es la antesala el río en el que fluyen todos y cada uno de los acontecimientos?
La antesala es el fragmento, es el puzle desordenado. La antesala, la antesala soy yo.
Por el lobo que camina.