
**imagen Escha van den boguerd .Complesso
Desde hace tiempo sufro visiones: realidades etéreas que me atormentan con tú forma.
Cuando el viento airado golpea los vidrios, y las palmeras resuenan con voz sombría, se siente el hielo en los cristales traslucidos que cubren mi alma entera.
Resuenan entonces aquellas voces que fueron llama, con sus ecos quedos, con palabras ralas. Esparcen, incendian, asolan ánimas con soledades llenas de menciones serias.
Hace frio y tiembla la hoguera que alumbra la memoria de los que ya se han ido. No, nadie se va del todo hacia el olvido. Ni siquiera la muerte nos arrebata -o quizá si. Piedras que se deshacen con los años y cambian de forma solamente; comban el tiempo las ondas de esa agua, oscura y clara al mismo tiempo. Tiempo, como templos quietos, con sus cariátides frías que sustentan el friso de recuerdos viejos; esos que inventamos luego de vivido el tiempo en el que fueron vivos. Vivos que ahora muertos, regresan con gélidas evocaciones de aquello que no ha de volver: visiones muertas.
Por el lobo que camina.