
**Imagen Michael & Inessa Garmash.- Waiting for love. oleo
Esta mañana temprano sentí unos dedos tamborileando sobre la claraboya, entonces, abrí los ojos despacio y me puse a escuchar su sinfonía. La cadencia aumentó de súbito y afinando la barandilla, gotas agudas tañían el metal, mientras otras más graves caían sobre el asfalto y las baldosas.
En la palmera que asoma a la ventana, su música era pausada y lenta, con ligeros coros que el viento hacía, al mecer sus brazos arbóreos. Rebujándome entre las sábanas, apreté los ojos y el embozo, para que no huyeran ni el calor ni la música que mecía mi mente dormida. Con la melodía del agua, vinieron a mí las sirenas del mar de los sueños y entre sus dorados cabellos quedé enredado sin remedio.
Adios lluvia; hasta que la luz venga a rescatarme.
Por el lobo que camina.
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